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Pepe Torregrosa
Pepe Torregrosa (en el centro), junto a varios alumnos de los cursos formativos que imparte.

Pepe Torregrosa: el opositor que se enamoró de la fontanería

Por Covadonga Del NeroResponsable de contenidos del área de Climatización y Confort
Pepe Torregrosa comenzó una oposición a finales de los años 80 del siglo pasado, pero el anuncio fortuito de un curso de formación en fontanería cambiaría su vida para siempre.

Terminaba la década de los 80 del siglo pasado, cuando un joven Pepe Torregrosa, tras convertirse en técnico superior de laboratorio de autonomía y control de calidad, iniciaba la andadura del opositor, con el objetivo de conseguir una plaza fija en la administración pública donde desarrollar su carrera profesional. Pero la vida le tenía otros planes y, mientras estudiaba en su Castilléjar natal, le llegó una oferta para realizar un curso de formación en fontanería. “Estudiaba por las mañanas e iba a clases por la tarde”, recuerda sus inicios el granadino.

Tras aprender lo básico sobre el mundo de la fontanería, y a la espera de que le llegara el turno de ingreso en el servicio militar, se fue a trabajar a Alicante como peón de fontanería. “Ahí empieza mi andadura laboral y, después, ya me vine de vuelta a Granada para trabajar como oficial de fontanería en diferentes empresas”. Y con sus primeros trabajos, el sueño de opositar se esfumó para tornarse en el sueño de emprender. Así, con unos cuantos compañeros, decidió constituir una empresa de instalaciones en Granada. Ya estaban a mediados de los años 90. Concretamente, en 1994.

Pepe Torregrosa

La fontanería se ganó a Pepe Torregrosa

“Dejé la oposición porque empecé a trabajar en la fontanería, me gustaba y veía que tenía mucho futuro en mi tierra, en Granada”, resume Pepe Torregrosa. En aquellos inicios, tanto el granadino como sus socios, “no parábamos de formarnos, en fontanería, calefacción, gas…”. La formación como tracción del negocio. “Me saqué carnets de instalador, fontanero, de calefactor, RITE, etcétera”, enumera el fontanero. “Tienes que estar en constante formación, además de los requisitos que te exigían para ejercer, ya que cada día tenemos equipos, herramientas y materiales nuevos“, indica.

Asimismo, desde la compañía que entonces dirigía el granadino, entendían que “no podíamos cerrarnos al mercado, debíamos tener un amplio abanico de oferta para que no nos faltara el trabajo”. “No podemos poner todos los huevos en el mismo cesto, que decíamos”, como mantra para seguir formándose y aprendiendo otras ramas del oficio.

Así, a punto de entrar en el nuevo siglo, Pepe Torregrosa encontró en la docencia su gran pasión. “En 1999, aproximadamente, empecé a impartir algunas clases en alguna academia y en la Asociación de Instaladores de Granada“, detalla sus primeros pasos al otro lado de la mesa del aula de formación. Y es que el profesional es fiel creyente del asociacionismo, tanto que forma parte de la junta directiva de la asociación granadina, como tesorero.

Pepe Torregrosa
El fontanero Pepe Torregrosa imparte formaciones como docente desde 1999.

Y ambas pasiones, la fontanería y la docencia, las compaginó hasta 2010, momento en el que ‘firmó’ la exclusividad con la formación. Pepe Torregrosa es profesor de la Junta de Andalucía, dando cursos a desempleados, para continuar con su formación.

Su percepción como docente

Desde la docencia, observa muy de cerca uno de los grandes problemas del sector: la falta de mano de obra cualificada y de relevo generacional. “Llevo muchos años notando la falta de personal cualificado en la profesión”, lamenta Torregrosa. Antaño, rememora, “existía la figura del aprendiz: un chaval de dieciséis años que, sin ningún tipo de conocimiento, comenzaba a trabajar junto a un maestro y, tras dos o tres años, se convertía en oficial”. “Conocían los verdaderos entresijos del sector, pero han desaparecido”.

Además, entre los males que afectan al sector de la fontanería, el profesional menciona la crisis económica de 2008. “Golpeó a muchísimas empresas, que terminaron por quebrar”. Tras esa época, “hay quien regresó al sector, pero no con la formación que tenían antes”. Así las cosas, resume, “te encuentras con un sector al que le falta formación y tiene una necesidad urgente de captar profesionales“. A ello, se suman los costes para las empresas. “La diferencia, en costes, para una empresa entre contratar un peón y un oficial es insignificante; por tanto, la compañía busca oficiales, que ya conocen el oficio y necesitan una menor formación”, explica.

Pepe Torregrosa
Pepe Torregrosa (izquierda), durante una formación.

La situación del sector

Como casi todas las empresas españolas -aunque hay algunos ‘gigantes’ que hacen pensar lo contrario por su volumen de negocio-, en el sector de las instalaciones, la mayoría de los profesionales son autónomos o pequeños emprendedores, con un puñado de trabajadores a su cargo. La fontanería en Granada no es la excepción. “Gran parte de los negocios son familiares, con pocos empleados y una larga trayectoria”.

En estos años en el sector, para Pepe Torregrosa los grandes cambios han venido, por un lado, por los materiales que se emplean y, por otro, la normativa. En ese primer bloque, Torregrosa destaca que “antes, la instalación era toda relacionada con hierro, después vino el cobre, pero esos cambios eran muy lentos, pasaban muchísimos años”. Actualmente, añade, “la evolución de los materiales es constante, los materiales plásticos cambian continuamente”. En este aspecto, además, la entrada de las energías renovables es una realidad.

Mientras, en lo que respecta a la normativa, el granadino lamenta aquella Ley Ómnibus -se refiere a la transposición a la legislación española de la directiva 2006/123/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006-. En su artículo 13, se establecía la sustitución de las autorizaciones administrativas (carné profesional y registro de empresa, obligatorias hasta ahora en España para poder ejercer la actividad) por una comunicación previa o declaración responsable por parte del interesado, consistente en un testimonio particular de que cumple con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente.

“Va en perjuicio de la profesión, el usuario pierde confianza porque nadie controla esa declaración responsable”, critica el tesorero de la Asociación de Instaladores de Granada. Una situación que, desde la propia entidad, “estamos luchando para volver a la situación anterior, cuando había una prueba en la Consejería de Industria que autorizaba a un profesional si este tenía esos conocimientos que se le requerían”.

Un trabajo que “crea un vínculo personal”

Entre las ventajas a tener en cuenta para entrar en el mundo de la fontanería, Pepe Torregrosa destaca, en primer lugar, que “quien conoce el sector, se queda en él”. Y lo explica asegurando que “estás haciendo un trabajo que te realiza como persona, tú ves ese servicio que estás dando”. Pone un ejemplo: “Cuando alguien me llama porque no tiene agua caliente en casa, cuando se lo solucionas, creas una relación personal con el cliente“. Un vínculo que “suele durar toda la vida”.

“Al final, la gente está confiando en ti para abrirte las puertas de su casa“. Un gesto, el de acceder a lo más privado de cada uno de sus clientes, su hogar, que “nunca conseguirás trabajando en una oficina”.

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