Llegó a Valladolid con doce años, después de vivir en Alemania, aprendió el oficio desde abajo y, en los años 90 del siglo pasado, abrió Eurogas, la empresa con la que lleva más de tres décadas len el sector. Ahora, Óscar López es también Influinstalador del año, un reconocimiento entregado en InstalClima Xperience, que refleja su apuesta por la comunicación, la formación y la profesionalización del instalador.
Desde que nació en Alemania, hijo de un soldador de redes de gas natural emigrado al país germano, la vida de Óscar López ha estado marcada por una mezcla constante de técnica, esfuerzo y curiosidad. Llegó a Valladolid con 12 años, descubrió la Formación Profesional casi por intuición y, sin terminarla, ya estaba trabajando, aprendiendo y asumiendo responsabilidades que pocos jóvenes de 22 años manejan. Más de tres décadas después, acaba de recibir el premio a Influinstalador en InstalClima Xperience, por su manera de desenvolverse en las redes sociales y, especialmente, de seguir aprendiendo de un mundo que no para de evolucionar a pasos agigantados.
Óscar López se muestra como un profesional enamorado de la profesión, y lo destila por los cuatro costados, siempre tratando de incorporar conocimiento en cada formación, reunión o evento al que acude. Una manera de vivir tal y como entiende la profesión: enseñando, comunicando y evolucionando sin descanso.
Los inicios de Óscar López
La historia de Óscar López es la de alguien que nunca ha esperado a que otros le digan qué hacer. Tras estudiar la FP en el centro Cristo Rey de Valladolid, muy pronto entró en el mercado laboral. Primero, en una empresa pequeña, donde aprendió desde abajo, y después, en una compañía de gran tamaño donde, con apenas veintidós años, terminó liderando un equipo de una docena de trabajadores. “Me quedé de encargado de doce personas porque no había nadie más. Ahí, aprendí muchísimo”, recuerda López.
Mientras Valladolid vivía el boom de la gasificación a mediados de los 80, él entendió que el sector ofrecía una oportunidad real. Tras pasar por la mili y por trabajos de venta vinculados a la calefacción -donde “ganaba más vendiendo que instalado”-, tomó la decisión que marcaría su futuro: emprender. En 1992, con 24 años, montó Eurogas, capitalizando el paro y apostando por un nombre comercial que sonara sólido y profesional. “Entonces no existía internet, trabajábamos con un fax y un busca, y repartíamos flyers por los buzones“, contextualiza con humor.
Su obsesión por la formación lo llevó a una rutina extrema durante nueve meses: por las mañanas, curso de soldadura del INEM en Valladolid; por las tardes, un tren hasta Salamanca para sacarse los certificados profesionales. Se los sacó todos, dio clases a compañeros y entendió algo que aún lo define: “Me encanta enseñar. Me considero un trabajador trabajando para mis trabajadores“.
La piedra angular del negocio
En 1996, se casó con Ana María de Hoyos, hoy gerente de Eurogas y figura “esencial” en la empresa. “Es a piedra angular del negocio”, afirma sin titubeos. La profesionalización de la compañía llegó de su mano: procesos, gestión, estructura y visión a largo plazo. Gracias a eso, Eurogas sobrevivió a tres crisis.
En una de ellas, la más dura, tuvieron que despedir al 60 % de la plantilla y rehipotecar un local para poder pagar a proveedores y trabajadores. Ese gesto de responsabilidad profesional tuvo un efecto inesperado: “Los almacenes reaccionaron diciéndonos que, para lo que necesitáramos, estaban ahí para nosotros”.
López sigue aplicando hoy la disciplina que aprendió observando a su padre. Cada final de año, junto a Ana, cierra la agenda, viajan una semana, descansan y piensan: evalúan al equipo, revisan el año y planifican el siguiente. “Un negocio es para pensar en qué se quiere hacer“, indica.
Su particular “modelo alemán” en Valladolid
Eurogas funciona bajo un modelo muy extendido en Centroeuropa, especialmente en esa Alemania en la que Óscar López se crio: una empresa instaladora con control total de procesos. Nada de subcontratas: hoy son doce personas en plantilla, un arquitecto, un ingeniero y una agencia de comunicación que materializa sus ideas digitales. Una estructura “sólida diseñada para garantizar calidad, trazabilidad y rigor técnico”.
Además, la compañía se ha expandido en varias direcciones. La compañía cuenta, además, con Euroreformas, con oficina propia para reformar y trabajos auxiliares. Y su estrategia digital es potente, pero también singular: ocho campañas al año, tres webs matrices, cuatro landings adicionales y más de 3.000.000 de impactos anuales, generando alrededor de 1.400 visitas presenciales de clientes.
Comunicar para existir: de instalador a influinstalador
Que Óscar López se haya alzado con el premio Influinstalador en InstalClima Xperience no parece casualidad. Es una apuesta firme personal de López por comunicar. “Tenemos un problema enorme: no sabemos comunicar lo que hacemos. Si no comunicas, ¿cómo vendes?”, afirma.
Él empezó tímidamente, subiendo contenidos sin demasiada estrategia. Con el tiempo entendió que aquello era una herramienta clave y retomó el proyecto de la mano de su agencia, Ipsoideas. “A la gente le encantan los antes y después, las explicaciones claras, lo visual. Lo primero que miro después de desayunar es cómo va subiendo el número de seguidores”, asegura.
Su contenido funciona porque es real: instalaciones auténticas, explicaciones sencillas y proximidad. Su objetivo no es ser influencer, sino generar confianza entre clientes de Valladolid, Palencia y Segovia. “Las redes son ya una ventana directa al cliente. Y lo serán aún más en el futuro: para educar, compartir innovaciones y crear comunidad”.
La anécdota que más recuerda de esta vertiente pública fue la celebración del 35º aniversario de Eurogas, con más de cien invitados: “Me encantó ver lo felices que estaban de salir en redes. Fue un día muy especial”.













