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“El sector tiene futuro, pero la normativa nos frena”

Por Alba Merino
Con una trayectoria que abarca climatización, gas y electrificación, Díaz refleja tanto la versatilidad del oficio como las dificultades actuales para mantener estructuras pequeñas en el mercado.

Antonio Díaz, responsable de Instalaciones Díaz (Madrid), representa el perfil de instalador autónomo que ha crecido entre el negocio familiar, la formación técnica y la adaptación constante a un sector en transformación.

A lo largo de los años, ha trabajado en distintos modelos de empresa, desde estructuras familiares con entre 15 y 50 empleados hasta su actual etapa como autónomo, en la que desarrolla su actividad de forma independiente tras haber tenido también pequeños equipos a su cargo.

Formación entre obra, estudios y especialización continua

El inicio de su carrera estuvo muy ligado al entorno familiar. Díaz compaginó sus estudios con el trabajo en el negocio de instalaciones de climatización, lo que marcó su entrada temprana en el sector.

Más adelante, optó por la formación profesional en electricidad y electrónica, obteniendo la cualificación de instalador autorizado en torno al año 2000. A partir de ahí, su perfil técnico se amplió con cursos especializados en climatización, calefacción, energías renovables, energía solar y domótica.

También inició estudios en arquitectura, aunque finalmente los dejó al verse condicionado por la carga laboral y la evolución del mercado.

“Empecé trabajando en el negocio familiar mientras estudiaba por las tardes. Luego hice FP de electricidad y electrónica y seguí formándome con cursos de climatización y energías renovables”.

Antonio Díaz, instalador.

De las grandes estructuras al trabajo autónomo

La trayectoria profesional de Antonio ha pasado por distintas etapas. Tras años dentro del negocio familiar, decidió emprender su propio camino como autónomo en torno a 2007-2008.

En sus inicios, compaginó trabajos con algunos empleados, pero con el tiempo optó por reducir estructura hasta trabajar en solitario.

“Ahora mismo estoy yo solo. Antes he tenido empleados, pero ya llevo tiempo trabajando como autónomo”.

Antonio Díaz, instalador.

Su actividad ha evolucionado desde instalaciones de aire acondicionado de carácter general hacia un enfoque más especializado, pasando por reformas y servicios técnicos adaptados a nichos concretos del mercado.

“He hecho muchas instalaciones de aire acondicionado, pero con el tiempo me fui enfocando en nichos más específicos y reformas. Luego me fui distanciando de algunas líneas de trabajo”.

Antonio Díaz, instalador.

Un sector que crece en complejidad

Desde su experiencia, el instalador señala que el sector ha cambiado de forma significativa en los últimos años, especialmente en lo referente a la gestión de personal y la viabilidad de pequeñas empresas.

Uno de los principales obstáculos, según explica, es el marco normativo y económico actual, que dificulta la contratación y formación de nuevos profesionales.

“Ahora mismo el problema es la administración. Para poder contratar a alguien que puedas formar, los costes son muy altos”.

Antonio Díaz, instalador.

A ello se suma, en su opinión, un cambio estructural en el mercado que tiende a favorecer a las grandes empresas, mientras que autónomos y pequeñas compañías encuentran cada vez más dificultades para competir.

Relevo generacional y falta de atractivo

La falta de relevo generacional se perfila como uno de los principales retos detectados, hasta el punto de condicionar decisiones laborales como la de trabajar en solitario, derivada de las dificultades para contratar y retener personal.

A ello se suma, además del coste, la escasa motivación de los jóvenes por incorporarse al sector, un aspecto que se considera determinante en la situación actual.

En este sentido, se apunta que no se trata únicamente de una falta de mano de obra, sino también de un interés insuficiente por parte de las nuevas generaciones para entrar en este oficio.

No obstante, también se destaca que el sector puede representar una oportunidad para quienes decidan formarse, aunque se advierte que requiere esfuerzo y tiempo para consolidarse.

Un oficio con futuro condicionado

Díaz mantiene una visión realista sobre el futuro del sector. Considera que la demanda de profesionales seguirá existiendo, pero advierte de que las condiciones actuales pueden limitar el relevo generacional si no se producen cambios estructurales.

En su opinión, la rentabilidad de los trabajos y la evolución de los salarios serán claves para atraer nuevos perfiles.

“Si queremos volver a los niveles de hace años, en cuanto a sueldos y condiciones, algo tiene que cambiar”.

Antonio Díaz, instalador.

A pesar de las dificultades, insiste en que la base del oficio sigue siendo sólida y que la formación continúa siendo la herramienta principal para asegurar su continuidad en el tiempo.

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