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REPORTAJE

Las herramientas de mano se despiden del modelo tradicional

Por Alba Merino
El conjunto de visiones apunta hacia una misma dirección: el mercado de herramientas de mano está dejando atrás el modelo tradicional basado únicamente en resistencia y potencia.

El sector de las herramientas de mano para instaladores de climatización, calefacción y fontanería está inmerso en una transformación que va mucho más allá del producto. En este nuevo escenario, los fabricantes coinciden en una idea de fondo: la herramienta ya no se entiende como un objeto aislado, sino como parte de un sistema de trabajo donde pesan tanto la ergonomía como la conectividad, la autonomía energética y la especialización.

Desde el área de climatización de C de Comunicación hablamos con Luis León Corral, responsable comercial de Rothenberger Iberia, Sergi Alzuria, director de ventas de Spit, y Ximo Grau, director de marketing de Stanley, para conocer cómo evoluciona el mercado de las herramientas de mano en el sector de la climatización, la calefacción y la fontanería.

El punto de partida: lo que pide el instalador en obra

Desde el sector industrial, la evolución en la demanda de las herramientas de mano se interpreta como una respuesta directa a las necesidades del profesional, situando el foco en la simplificación de los procesos y la reducción de los tiempos de trabajo.

En este sentido, Luis León Corral subraya que los profesionales demandan herramientas y equipos capaces de agilizar su labor, lo que ha llevado a la compañía a orientar sus inversiones hacia aquellos aspectos con mayor impacto en obra, como la seguridad, la resistencia, la fiabilidad y la facilidad de uso.

En esta línea, se apunta que la innovación no se limita al lanzamiento de nuevas herramientas, sino que pasa por el rediseño de procesos completos de trabajo a partir del análisis de la realidad en obra, con el objetivo de eliminar ineficiencias, reducir errores y mejorar el rendimiento global.

“Los profesionales nos piden herramientas y equipos que simplifiquen su trabajo y reduzcan tiempos. Por eso enfocamos la inversión en evolucionar los productos allí donde más impacto tienen: seguridad, resistencia, fiabilidad y facilidad de uso.”

Luis León Corral, responsable comercial de Rothenberger Iberia

La conectividad, un valor al alza

Uno de los cambios más relevantes del sector es la progresiva incorporación de la conectividad. Aunque todavía no es homogénea, empieza a abrir nuevas posibilidades en mantenimiento y control de equipos.

El registro de uso, la trazabilidad de las operaciones o la planificación de mantenimientos preventivos son algunos de los elementos que empiezan a entrar en juego, aunque de forma desigual según el tipo de herramienta y fabricante.

Por su parte, Alzuria recuerda el impacto de la primera gran disrupción del sector, cuando la introducción de la clavadora autónoma a gas PULSA en 1992 supuso un cambio significativo en los procesos de instalación, al permitir mayor rapidez y reducir la fatiga de los trabajadores.

Desde entonces, la evolución ha sido constante hacia equipos más ligeros, autónomos y versátiles, capaces de adaptarse a distintos materiales y condiciones de obra. En este sentido, Alzuria destaca que las nuevas versiones permiten realizar hasta 10.000 fijaciones con una sola carga de batería, al tiempo que reducen el peso en más de 1 kg y amplían el abanico de aplicaciones.

“Las nuevas versiones permiten realizar hasta 10.000 fijaciones con una sola carga de batería, reduciendo el peso en más de 1 kg y ampliando el abanico de aplicaciones”.

Sergi Alzuria, director de ventas de Spit

Batería o sistemas híbridos: dos caminos tecnológicos

El mercado de la fijación se está estructurando en torno a dos grandes soluciones: herramientas 100 % eléctricas y sistemas híbridos que combinan gas y batería. Estos últimos destacan por su equilibrio entre autonomía, peso y fiabilidad en uso intensivo.

Más allá del rendimiento, el cambio ha tenido un impacto directo en la forma de trabajar en obra: menos esfuerzo físico, mayor rapidez y una mayor adaptabilidad a distintos materiales como hormigón, acero o bloque hueco.

“El mercado ha evolucionado notablemente hacia la ergonomía, durabilidad y especialización. Los instaladores demandan herramientas que les permitan trabajar de forma segura, eficiente y cómoda”.

Ximo Grau, director de marketing de Stanley

Ergonomía y especialización: el nuevo estándar del mercado

En el caso de Stanley, la evolución del sector se interpreta a partir de la transformación del propio usuario profesional, que demanda cada vez herramientas más cómodas, seguras y adaptadas a tareas concretas.

En este contexto, el director de marketing, Ximo Grau, señala que el mercado ha avanzado de forma clara hacia la ergonomía, la durabilidad y la especialización, en un entorno donde los instaladores buscan trabajar de forma más eficiente, segura y cómoda.

Más allá del producto final, desde la compañía se apunta también que la sostenibilidad se ha convertido en un eje central del sector, con una creciente optimización de los procesos industriales, la reducción de la huella ambiental y la adaptación a normativas cada vez más exigentes, que ya forman parte del nuevo estándar productivo.

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