La presión inflacionista y la incertidumbre en los plazos de entrega obligan a los instaladores a renegociar contratos y actuar con mayor cautela en sus presupuestos.
La estadística confirma lo que hasta hace poco eran meras sospechas: la inestabilidad internacional se ha trasladado de forma fulminante a la actividad diaria de las empresas y autónomos del sector HVAC. La encuesta distribuida entre profesionales del ramo (fabricantes, distribuidores e instaladores) arroja datos contundentes sobre tres ejes críticos: la inflación de materiales, la logística y las expectativas de negocio a corto plazo.
La escalada de costes se ha consolidado como el principal obstáculo para la actividad instaladora. Según los datos recabados, un 78,3 % de los encuestados confirma haber experimentado subidas en los precios de equipos o componentes en las últimas dos semanas, reflejo de un contexto marcado por la volatilidad.
Blanca Gómez, directora de la Confederación Nacional de Instaladores (CNI), explica que las empresas instaladoras siguen de cerca la evolución de la crisis desde hace días. La dependencia de componentes asiáticos —como placas electrónicas, compresores o válvulas— hace al sector especialmente vulnerable a cualquier alteración en los costes logísticos. “Preveíamos retrasos en entregas y un encarecimiento de los fletes que acabaría repercutiendo en el precio final de los equipos”, señala.















