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COVID-19: Nuevos retos

¡Utilicemos las instalaciones térmicas para prevenir el contagio del coronavirus en los edificios!

Esta es la petición que hace al sector la Federación de Asociaciones Europeas REHVA, que ha publicado una serie de recomendaciones para modificar el mantenimiento y la operación de las instalaciones de climatización y ventilación, principalmente, en los lugares de trabajo. Entre los nuevos desafíos se encuentra el de ventilar, sin corrientes de aire.

El empleo de las instalaciones térmicas como aliado para evitar el contagio del COVID-19 en edificios es, hoy más que nunca, vital. De hecho la Federación de Asociaciones Europeas REHVA ha publicado una guía sobre cómo operar y utilizar los servicios de construcción para prevenir la propagación del COVID-19 en los lugares de trabajo. Se puede acceder a la guía original, en inglés, en nuestra sección de "Descargables".

"Es necesario que realicemos cambios en las condiciones de mantenimiento y operación de las instalaciones de climatización y ventilación", han señalado desde Atecyr, miembro de REHVA, que insta al sector a aplicar las recomendaciones de le citada guía.

"Las medidas de "desescalado" del estado de alarma comenzarán probablemente a finales de abril o principios de mayo. De hecho, a partir del 14 de abril, ha retornado la actividad de las empresas y entidades del sector público y privado que desarrollan actividades no esenciales calificadas en el RD Ley 10/2020. La vuelta de la actividad al interior de los edificios, es fundamental que las instalaciones de climatización ayuden a evitar los contagios en los centros de trabajo, que podría provocar un repunte en el número de afectados por COVID-19", señala el vicepresidente Ejecutivo del Comité Técnico de Atecyr, Pedro Vicente Quiles.

La prevención del contagio, como prioridad

Para la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración, "la prevención del contagio del Coronavirus SARS-2 debe ser la prioridad al operar las instalaciones de edificios no sanitarios como comercios, hoteles, oficinas, restaurantes y centros educativos. Para priorizar la seguridad de los usuarios ante el contagio se debe cambiar el modo de funcionamiento de las instalaciones, dejando en un segundo plano tanto el bienestar térmico como la eficiencia energética. En función de las características de las instalaciones existentes es posible que se deba limitar la ocupación e incluso redistribuir los puestos de trabajo".

La entidada explica que las instalaciones deben reducir el riesgo de que una persona infectada, que podría ser asintomática, contagie a otros usuarios que estén en el mismo espacio. "Además, determinados sistemas de climatización, podrían expandir el coronavirus a otras zonas del edificio, aumentando el riesgo de contagio a personas sanas que puedan estar alejadas de personas infectadas", matiza.

La higiene y desinfección de suelos, muebles, equipos, etc., es muy importante porque elimina el coronavirus en las superficies que pudieran estar contaminadas por contacto directo o por partículas o gotas con coronavirus que se hayan depositado después de estar unos minutos o incluso horas en el aire. Las instalaciones deben centrarse en que los virus que pudieran estar en gotas o partículas en suspensión, no afecten a otros usuarios, transmitiéndoles la infección.

La ventilación: el gran reto

El riesgo del contagio en los edificios se reduce de forma importante con una adecuada ventilación de las estancias:

  • Si la instalación es muy antigua y no dispone de ventilación forzada, lo más adecuado será parar su funcionamiento y optar por abrir en lo posible las ventanas y puertas: la denominada ventilación natural.
  • Las instalaciones de climatización de los edificios realizadas en los últimos veinte años realizan la función de ventilar los espacios impulsando el aire exterior a las estancias impulsando y extrayendo el aire, para su renovación. Desde la Guía de REHVA, las asociaciones técnicas europeas, recomendamos una ventilación mínima de 10 l/s por ocupante.
  • Se debe maximizar la ventilación, para llegar a la renovación de aire recomendada, siendo recomendable siempre que sea posible trabajar sin recirculación, esto es, con todo aire exterior, como se hace en los quirófanos. Si no se alcanza la renovación mínima de aire, se deberá reducir la ocupación máxima simultánea de los espacios.

Además, Atecyr advierte de que "los caudales de ventilación necesarios se deben realizar con la mínima velocidad del aire, ya que las corrientes de aire pueden mantener en suspensión las partículas y gotas donde se encuentra el coronavirus, aumentando el riesgo de contagio. Aquí aparece un reto importante: necesitamos ventilar, pero evitando corrientes de aire, esto es, con la menor velocidad de aire posible".

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Ilustración de la Guía publicada por REHVA

Por ello, es conveniente evitar corrientes de aire, moviendo los difusores hacia las paredes o zonas sin ocupación. Las unidades terminales de recirculación como fancoils y splits, deben apagarse o, como mucho, funcionar con el ventilador a la mínima velocidad.

Asimismo, debemos tener en cuenta que las corrientes de aire pueden mover los pequeños aerosoles con coronavirus que produzca una persona contagiada hacia la zona donde pueda encontrarse una persona sana, contagiándola. Tal y como señala la propia guía, "la prevención del contagio, no depende sólo de establecer una distancia mínima entre personas, sino que las corrientes de aire ayuden a eliminar el coronavirus y no a diseminarlo por las estancias. El análisis de las direcciones de las corrientes de aire puede recomendar mover la posición de los puestos detrabajo".

 Medidas prácticas

 Las asociaciones de técnicos de climatización europeas han recomendado las siguientes medidas- extraídas del documento de REHVA- para la operación de instalaciones térmicas en la edificación:

  • Asegurar la ventilación de los espacios con aire exterior. Trabajar en lo posible con aire exterior, minimizando en lo posible la recirculación.
  • Poner la ventilación a caudal nominal al menos dos horas antes de la hora de uso del edificio, y dejar un caudal más bajo dos horas después del cierre del edificio
  • Por las noches y fines de semana, no apagar la ventilación. Mantener los sistemas funcionando a bajo caudal
  • Realizar una ventilación regular con ventanas (incluso en edificios con ventilación mecánica)
  • Mantener la ventilación de los aseos permanentemente: 24horas/7dias en funcionamiento
  • No abrir ventanas de los aseos para asegurar la dirección correcta de ventilación
  • Indicar a los ocupantes del edificio que descarguen los inodoros con la tapa cerrada
  • Cambiar el funcionamiento de las unidades de tratamiento de aire con recirculación a aire 100 % exterior. Maximizar la entrada de aire exterior y reducir la recirculación de aire en lo posible
  • Reducir las fugas de los equipos de recuperación de calor. Parar los recuperadores rotativos
  • Modificar el control o forzar la maniobra para que los ventiladores estén continuamente encendidos
  • No cambiar los puntos de ajuste de calefacción, refrigeración y posibles humectaciones
  • No hacer limpieza de conductos durante este período
  • Reforzar el mantenimiento de los climatizadores. Reemplazar filtros de aire de acuerdo con el programa de mantenimiento
  • Los trabajos regulares de reemplazo y mantenimiento de filtros se realizarán con medidas de protección comunes, incluida la protección respiratoria, llevando cuidado con la manipulación de filtros sucios

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