En un contexto globalizado y técnicamente cambiante, el sector de la climatización necesita replantear su estrategia para atraer y formar a los profesionales que marcarán su futuro. La respuesta pasa por un compromiso real con la formación profesional, la cooperación sectorial y la acción coordinada.
Desde los 14 años, cuando empecé como aprendiz en el taller de mis padres, combinando el trabajo diurno con cuatro años de formación profesional nocturna, he observado el sector de la climatización desde todos sus ángulos: el técnico, el empresarial, el humano y, especialmente, el formativo. Esa mirada -mezcla de experiencia real, oficio y compromiso con las nuevas generaciones- es la que trato de aportar en cada artículo en este espacio digital en el que colaboro.
Hoy quiero partir de una frase que representa mi propósito actual y resume lo que he visto durante más de cuatro décadas de profesión, dirección y docencia: ‘Cuando encendemos la motivación de un estudiante, iluminamos toda una trayectoria profesional‘.
Esa idea volvió a cobrar fuerza en la pasada edición de la feria C&R 2025 en IFEMA Madrid, una cita imprescindible para quienes queremos entender hacia dónde se mueve el sector de la calefacción, la climatización, la refrigeración, ACS y ventilación. Allí pude comprobar, una vez más, que el verdadero desafío ya no es solo tecnológico, ni normativo, ni energético.
El desafío es humano.
El desafío es el talento.
¿Dónde ponemos el foco?
¿Dónde ponemos el foco? Esta es la pregunta que define el futuro del sector. En C&R se presentaron soluciones innovadoras, nuevas regulaciones, avances en eficiencia energética, digitalización y control inteligente… Pero la pregunta que flotaba en el ambiente -y que muy pocos parecen formular abiertamente- era otra:
¿Estamos atrayendo y formando a los buenos profesionales que este sector necesita?
O, por el contrario:
¿Seguimos trabajando en compartimentos estancos en un mundo globalizado, híbrido y en constante transformación energética y geopolítica?
El reciente marco de F-Gas y su impacto en refrigeración es solo un ejemplo del ritmo frenético de adaptación técnica que exige el sector. Normativas, competencias, certificaciones…
La vieja receta ya no funciona
Pero ¿quien las ejecutará si no hay suficientes profesionales preparados? La vieja receta ya no funciona. Durante años se ha intentado ‘pescar en río revuelto‘, captar profesionales a última hora, competir entre empresas por los mismos perfiles escasos, o confiar en que el mercado ‘ya se regulará’.
Esa receta ha caducado.
Ese modelo ya no responde al escenario actual.
Vivimos un tiempo en que:
- La demanda de profesionales cualificados crece por encima de la oferta.
- La transición energética exige nuevas capacidades técnicas.
- Las empresas necesitan agilidad y visión estratégica.
- Los jóvenes buscan propósito, orientación y acompañamiento real.
‘Reset’ y nueva trayectoria
Por tanto, si seguimos haciendo lo mismo, seguiremos obteniendo los mismos resultados: escasez, improvisación y competencia desleal por el talento. Hagamos ‘reset’ y recalculamos la trayectoria.
Así como un navegador GPS redibuja la ruta cuando aparece un nuevo obstáculo, nuestro sector necesita recalcular urgentemente su trayectoria.
Y el recálculo pasa por tres acciones fundamentales:
- Crear equipo: la cooperación como única estrategia ganadora
Empresas, centros formativos, asociaciones sectoriales y administraciones deben entender que el problema del talento es transversal. No afecta solo a una compañía o a una provincia: afecta a toda la cadena de valor.
Cooperar no es una opción, es una necesidad.
Competimos en el mercado, pero debemos colaborar en la formación.
- Impulsar nuevos ‘caladeros’ de talento: la FP como motor real
Es el momento de dejar de mirar a la FP como un recurso accesorio y empezar a verla como lo que realmente es: la base del futuro profesional del sector.
La formación profesional es hoy: flexible, moderna, tecnológicamente avanzada, conectada con al empresa y alineada con las necesidades del mercado.
La FP Dual, especialmente, representa el modelo más eficaz para crear una cantera de profesionales que comprendan la realidad del oficio desde el primer día.
Cuando motivamos a un estudiante, como decía al inicio, no solo iluminamos su trayectoria; también iluminamos el futuro de nuestras empresas y de nuestro propio sector.
- Pasar de la queja a la acción
Se acabó lamentarse por la falta de profesionales. Se acabó esperar “que alguien haga algo”. Se acabaron las excusas. El talento no aparece: se cultiva.
Y cultivarlo exige acciones concretas:
- Ser centros de prácticas.
- Formación interna continua.
- Invertir en tecnología para formar.
- Participar en ferias educativas.
- Contar nuestras historias reales.
- Abrir las puertas de los talleres a los jóvenes.
El viaje es largo
El talento se acerca donde se siente acogido y valorado. Y se queda donde encuentra futuro. El viaje es largo, pero los retos se alcanzan haciendo cosas nuevas.
El sector de la climatización tiene por delante uno de los periodos más apasionantes de su historia: descarbonización, digitalización, electrificación, normativas verdes, eficiencia, nuevos refrigerantes…
Pero ninguno de esos avances será posible sin personas formadas, motivadas y reconocidas.
El viaje es largo. El talento es escaso.
Pero si hacemos las cosas de manera distinta, alcanzaremos nuevos retos. No tengo ninguna duda.
Es momento de resetear, de repensar, de cooperar y de actuar.
Basta de queja. Pasemos a la acción.










