En mercados tan dinámicos y exigentes, el intraemprendimiento emerge como una necesidad crucial. Todas las empresas, incluso las históricas y consolidadas, necesitan evolucionar desde la figura clásica del empresario a la del emprendedor.
Me refiero a que la organización debe estar trabajando de forma proactiva para identificar oportunidades y desarrollar ideas innovadoras desde dentro.
Empresas sólidas, referentes, líderes, consolidadas financieramente, han de ser en su interior una suma de startups revolucionando estrategias, departamentos, procesos, metodologías y aplicación tecnológica en busca de una mayor aportación de valor.
Sus líderes deben ser impulsores fervientes de este proceso. Tienen que estar dispuestos a desafiar el statu quo actual, pues el intraemprendimiento no sólo estimulará la innovación desde el seno de la organización, sino que también fortalecerá una visión abierta y dinámica de empresa. Ello fomentará la creatividad y la iniciativa de los empleados.

Factores clave para ser emprendedores
Para alcanzar el éxito emprendedor creo que serán clave los siguientes elementos:
- Crear una cultura de innovación, que implica promover la aceptación del riesgo, la tolerancia a los errores y la disposición para probar nuevas ideas.
- Desarrollar un liderazgo inspirador, donde los líderes de la empresa deben ser modelos a seguir. Deben alentar activamente a los empleados a proponer ideas, asumir la conveniencia de proyectos innovadores y apoyar su desarrollo.
- Proporcionar espacios y recursos para que los empleados desarrollen sus ideas. Esto significa asignar presupuestos específicos, destinar tiempos de trabajo e incorporar nuevas herramientas.
- Facilitar la colaboración y la comunicación entre departamentos y equipos de forma que las ideas nazcan y se muevan por la organización de manera transversal.
- Establecer sistemas de recompensas y reconocimiento para aquellos empleados que contribuyan de manera significativa al desarrollo de nuevos proyectos disruptivos.
- Ofrecer programas de formación y desarrollo que fomenten las habilidades necesarias para el intraemprendimiento, como la gestión de proyectos, el pensamiento crítico o la resolución de problemas. Asimismo, incorporar la mentorización y el asesoramiento externo como herramientas habituales.
- Dotar de flexibilidad a la organización, adaptando la estructura y los procesos para dar cabida a nuevas ideas y proyectos, incluso si desafían la forma en que se hacen las cosas tradicionalmente.
- Apoyar y empujar desde la alta dirección, asumiendo ese rol emprendedor desde la cúpula de la empresa y participando del seguimiento de cada proyecto.
Todo esto no significa romper con lo que nos ha traído hasta aquí, ni que todo lo realizado no tenga sentido. Significa construir desde el éxito; revolucionar desde el inconformismo constante, desde la búsqueda utópica de la excelencia.
No sólo es una opción estratégica, sino una verdadera oportunidad para que las mejores empresas lideren la transformación de sus industrias.
No es fácil. Nadie dijo que tuviera que serlo.









