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Frío, descarbonización y Europa: ¿estamos preparados?

La Unión Europea se ha marcado un objetivo ambicioso. La estrategia a largo plazo para 2050 apuesta por una Europa climáticamente neutra para este año.

El Green Deal quiere que nuestro continente lidere el camino hacia la neutralidad climática mediante la inversión en soluciones tecnológicas realistas, la capacitación de los ciudadanos y la armonización en las acciones que se tomen desde los ámbitos industrial, financiero y científico.

Pero, seamos realistas, lo más seguro es que todo ello vaya acompañado de una legislación que penalizará el excesivo uso de energía.

¿Qué papel tiene la refrigeración?

En todo esto, la refrigeración tiene un papel primordial, si consideramos que, en la actualidad, los sistemas de refrigeración y calefacción consumen una parte considerable de la energía producida.

Lo que podría parecer un objetivo difícil de alcanzar y muy costoso, las empresas de la refrigeración lo han convertido en una gran oportunidad para la industria del frío. Y, es más, están dispuestas a liderar el cambio cultural y tecnológico que conlleva el Green Deal europeo.

Para trabajar bajo la impronta del desarrollo sostenible debemos tener una visión holística que incluya sistemas frigoríficos eficientes energéticamente, refrigerantes de bajo potencial de calentamiento atmosférico (en adelante PCA), control de fugas y de funcionamiento de los equipos y, – esto es muy importante – que considere la totalidad del ciclo de vida de las instalaciones.

Si comenzamos por el último, pero crucial, punto debemos subrayar que solo el análisis del ciclo de vida de las instalaciones, incluidos sus componentes, puede reducir, de forma global, las emisiones que puedan producirse.

Esto requiere del trabajo conjunto de toda la cadena de valor de la refrigeración: fabricantes de equipos y de componentes, instaladores, mantenedores y proveedores de fluidos refrigerantes deben trabajar con el objetivo de alcanzar emisiones cero, lo que también significa reutilizar, reciclar y reducir las materias primas de las que están hechas nuestros equipos.

Algo que, por otra parte, necesita de la colaboración público-privada.

El ecodiseño en las instalaciones

Un aspecto fundamental en el conjunto de las instalaciones, especialmente las destinadas a usuarios finales de frío, es el ecodiseño. Se trata de un concepto en el que se está trabajando intensamente.

El ecodiseño permite reducir la cantidad de materiales que se utilizan en las instalaciones y, sobre todo, posibilita hacerlas más eficientes. El ejemplo más claro son los armarios frigoríficos con puertas que vemos ya en muchos supermercados.

Además, estos grandes consumidores del frío son también pioneros en el aprovechamiento de los sistemas de refrigeración de alimentos para climatizar las salas de venta en lo que constituye otro ejemplo de aprovechamiento óptimo de recursos.

El diseño de las instalaciones sigue la senda de la sostenibilidad,  incluye requisitos de seguridad mejorados –que evitan fugas o las detectan en tiempo real- y se adapta a nuevos fluidos.

El mantenimiento de los sistemas frigoríficos incorpora funciones para la optimización energética con un control en tiempo real de que el sistema está, en cada momento, aportando la potencia frigorífica que se necesita.

Nuevas generaciones de refrigerantes

En los últimos años, a través especialmente del Reglamento F-Gas, se ha hecho mucho hincapié en la importancia de los refrigerantes para controlar las emisiones a la atmósfera provenientes de las plantas frigoríficas.

Hoy en día, este capítulo estaría prácticamente superado si no fuera por el ingente volumen del mercado negro de gases HFCs, que está dañando al medioambiente a costa de la industria legítima del frío.

Si obviamos esta lacra, hoy en día existen alternativas muy eficientes y de bajas emisiones capaces de dar respuesta a cualquier necesidad de refrigeración.

La denominada cuarta generación de fluidos refrigerantes (HFO) y los gases A2L ligeramente inflamables, y los refrigerantes naturales como el CO2, el amoniaco, el propano y el isobutano son fluidos que aportan soluciones a todo tipo de aplicaciones.

No debemos olvidar hacer un guiño a los sistemas evaporativos utilizados en los sistemas de condensación y que nos permiten reducir considerablemente los consumos energéticos.

¿Qué más falta?

Si volvemos a la idea que apuntábamos al principio, a la hora de abordar cualquier instalación frigorífica, es preciso considerar todos estos aspectos: diseño, refrigerantes, control técnico… Pero también debemos tener en cuenta al usuario final.

Desde las empresas instaladoras, eslabón que está en contacto con el cliente, se está haciendo una excelente labor para explicar las ventajas del cambio. Sin embargo, no olvidemos que nos encontramos a las puertas, si no inmersos ya, de una preocupante crisis económica.

No estaría mal que, en el marco de este Green Deal europeo, las autoridades dirigieran una mirada al sector de la refrigeración para ayudar a todos los elementos involucrados, mediante los estímulos convenientes, a decantarse por las opciones más eficientes.

Por tanto, alcanzar la descarbonización en Europa en el año 2050 es cosa de todos: administraciones públicas a todos los niveles incluyendo la vigilancia del mercado, control policial del mercado negro, industria, usuarios finales… El sector del frío está preparado para dar el salto, ¿lo están los demás?

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