Meterse en una instalación de CO2 es caro. En coste de implantación, es el sistema más caro de todos con excepción del amoniaco. Y no es el más eficiente. Pero aunque se ha mejorado mucho la eficiencia de las instalaciones con CO2, el coste de mantener una instalación es muy alto. Y no todo el mundo está preparado. Actualmente solo hay en España unas 50 o 60 empresas instaladoras preparadas para realizar una instalación de CO2.
Cuando se oferta una instalación de CO2 no solo hay que tener en cuenta el precio del refrigerante. A algún cliente final se le ilumina la cara cuando escucha que el precio del kg de CO2 está entre 15 y 20 veces más bajo que el de un A2L (y ya no quiero hablar de cuanto menos que un HFC). Pero si se le explica que el coste de la instalación es unas dos veces el coste de una con A2L, le cambia el semblante. Y todavía no ha tenido en cuenta que consumirá más kWh.
¿Por dónde empezar con el C02?
A pesar de todo, los instaladores frigoristas de tamaño mediano tienen que empezar a familiarizarse con este refrigerante. El CO2 es ya una realidad. El sector retail ya ha apostado de manera definitiva por él. Y muchas otras instalaciones, de baja temperatura condensadas en glicol o túneles de congelación, necesariamente tienen que irse a este refrigerante que ofrece unas magníficas propiedades para la transferencia de calor.
Creo que la mejor manera de empezar es familiarizarse con unidades condensadoras que utilicen este refrigerante. Y sobre todo, de aquellas marcas que ofrecen un SAT a disposición del cliente. Un SAT que, en caso de cualquier problema, está para poder resolver cualquier incidencia. Algo similar al modelo del aire acondicionado.
Pienso que este modelo ofrece al instalador que no tiene mucho conocimiento de trabajar con este refrigerante algo muy importante: tranquilidad. Porque, aunque le cueste dinero, el tener detrás un SAT que entiende y que está formado para resolver un problema es muy importante. Esto le permite al instalador ganar tiempo hasta que domine la tecnología.
Un lento proceso de aprendizaje
De CO2 transcrítico no se aprende haciendo una prueba en un laboratorio. Ni tan siquiera leyendo un artículo de un influencer. Aprender de esta tecnología lleva un proceso de unos 10 años aproximadamente y conviene trabajar con varias empresas especializadas que puedan dar soporte tanto al fabricante o distribuidor como al instalador.
Hay instaladores que han hecho una instalación de CO2 y aún así les lleva tiempo entender el funcionamiento de la misma. El sistema es muy complejo porque no tiene nada que ver con un ciclo frigorífico convencional. Y hasta que no han hecho unas cuantas instalaciones y se conocen a la perfección todos los problemas que se pueden presentar, no pueden decir que lo dominan.
Considero que aprender de CO2 es algo que lleva tiempo. Necesita de aprendizaje en cuanto a ciclos termodinámicos. Y conocimientos en cuanto a la configuración de equipos porque lleva mucha electrónica. Y también necesita conocimientos de cómo emplear un variador de frecuencia. Y por último, necesita experiencia en el mantenimiento de la instalación. Es muy habitual que el instalador cuando tiene un problema durante el periodo de garantía llame al que le ha vendido la instalación. ¿Pero, qué pasa después?
El CO2 transcrítico ha venido para quedarse. Pero no ha llegado de manera uniforme ni todos los instaladores están capacitados para realizar una instalación con este refrigerante. Aún así, es importante empezar a familiarizarse con el mismo. A todos aquellos que quieran hacer una instalación con este refrigerante les recomiendo que empiecen cuanto antes.











completamente de acuerdo