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Pepe Gotera y el estigma del fontanero

La inercia es una de las fuerzas más poderosas en muchos sectores y también en las sociedades. A ella se debe, supongo, que en la segunda década del siglo XXI, y con los grandes cambios que ha tenido el oficio de fontanero, perviva todavía en el imaginario colectivo una imagen negativa y viciada de tópicos del fontanero y, por extensión, del instalador. Algo cercano aún al cómic de mi infancia “Pepe Gotera y Otilio”, del gran Francisco Ibáñez.

En este sentido, el área de Climatización y Confort de C de Comunicación se hizo eco en fechas recientes de la comercialización de un juego de mesa de la marca Hasbro llamado ‘Fontanero Chapucero’; el calificativo elegido lo dice todo y transmite connotaciones muy peyorativas. Varias entidades sectoriales han mostrado su indignación, y una entidad tan representativa como CONAIF ha solicitado a la compañía juguetera su retirada del mercado por “denigrar” a los profesionales de la fontanería.

Como sabe cualquiera con un mínimo interés, la profesión de fontanero exige el cumplimiento de numerosos requisitos legales, seguro de Responsabilidad Civil para este tipo de instalaciones, formación en diferentes materias, acreditaciones y autorizaciones administrativas. Es triste constatar que, a pesar de todo ello, se infravalore su trabajo.

Fontanero, un oficio con muchas exigencias legales y de formación.
Fontanero trabajando en una instalación de suministro de agua.

El intrusismo, lastre enorme

En este contexto, diversas asociaciones sectoriales señalan al elevado nivel de intrusismo que padece el colectivo como una de las principales causas de esta mala imagen. Las experiencias frecuentes con pseudofontaneros o “intrusos” que no cuentan con las acreditaciones y permisos necesarios llevan a pensar a muchos usuarios que la de fontanero es una profesión en la que, por norma general, abundan los “chapuzas” y personas poco fiables.

Al parecer, el grado de intrusismo que, históricamente, ha sido un lastre en el sector, se extendió de manera notable con la aprobación de la Directiva Europea del Sector Servicios y su transposición al ordenamiento jurídico español con la Ley Ómnibus.

Asimismo, la consideración social de la profesión no ha estado nunca a gran altura. Los padres de familia preferían, y siguen prefiriendo en muchos casos, que su vástago sea abogado, economista, catedrático o ingeniero en lugar de fontanero o electricista; tampoco científico, que tiene prestigio pero que en España no conduce a remuneraciones elevadas. Una notable diferencia con los países de Centroeuropa, por ejemplo, donde los oficios técnicos gozan de más reconocimiento entre los ciudadanos.

El fontanero tiene que ganar en glamur

Sin embargo, creo que el desconocimiento es lo que nos lleva a seguir persistiendo en estos tópicos, que banalizan la actividad del fontanero. Un profesional que trabaja con distintas tecnologías (fluidos, equipos de medida, gases refrigerantes, aerotermia, etc.), donde las novedades técnicas son frecuentes, que ha crecido en digitalización y que está obligado a estar al tanto de la normativa.

Aquí hay que destacar y elogiar el trabajo arduo que llevan a cabo las asociaciones sectoriales para luchar contra estos estereotipos y mejor la imagen del fontanero. Pero queda mucho por hacer y quizás también exija en gran medida la implicación de las administraciones.

Comentaba el consultor Antoni Ruiz, compañero en este pool de blogueros, que hoy en día la imagen del cocinero (o chef, que tiene más glamur), ha ganado en consideración y prestigio gracias a los canales de televisión, redes sociales y algunos reality shows. Acaso sea una de las soluciones llevar la figura del fontanero a este tipo de contenidos audiovisuales para darle una mejor y mayor visibilidad a la profesión; una suerte de ‘Masterchef’ del instalador.

Fontanero que ha participado en reality show de Telecinco.
David Johannesson es un joven de 27 años de Villaviciosa (Asturias), que trabajaba en una empresa de fontanería y construcción. Recientemente, ha participado en el nuevo reality show de Telecinco ‘Para toda la vida’.

La solución es difícil de encontrar y requiere trabajar en distintas variables, pero no imposible.

Desde aquí os deseo unas felices Navidades y que 2023 os depare alegrías en lo profesional y en lo personal. Y un regalo para los Reyes Magos: una mejor imagen y un mayor reconocimiento social de la profesión; un juego de mesa como “El Fontanero Experto”, o algo así.

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