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Simón Aledo, durante uno de los primeros grandes trabajos de su compañía.

Simón Aledo: la resiliencia como seña de identidad de Prointer

Por Covadonga Del NeroResponsable de contenidos del área de Climatización y Confort
La de Simón Aledo es una vida vinculada al entorno industrial y al emprendimiento. Primero, se unió al negocio familiar, pero, ya rondando la treintena, descubrió que las instalaciones eran su pasión y decidió abrirse su propio camino y fundar Prointer.

Simón Aledo siempre ha estado muy vinculado al entorno industrial y al emprendimiento. Su padre fundó y dirigió una empresa de calzado con presencia internacional y su madre, además de liderar el departamento internacional, fue propietaria de varios comercios en el sector de la moda. Precisamente, fue en las empresas familiares donde Aledo dio sus primeros pasos profesionales, pero pronto sintió que su verdadera pasión estaba en otro lugar.

Desde niño, le fascinaban los motores y el funcionamiento de las máquinas y esa pasión le llevó a estudiar Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad Politécnica de Valencia. Ya casado y con una familia, tomó la decisión de redirigir su trayectoria: “Podría buscar empleo, ejercer como ingeniero o emprender”. Se decantó por la última opción. Entonces, su especialidad apuntaba hacia la electricidad, pero tras un par de conversaciones “decisivas” entendió que la termodinámica tenía futuro.

Simón Aledo se formó en aplicaciones de frío y calor, primero, en la Politécnica de Cartagena y, después, con un máster en la Escuela de Agrónomos de Orihuela. En esos años, compaginaba sus estudios con trabajos en empresas del sector para “ganar experiencia práctica” desde la base: fue técnico de campo, instalador y jefe de equipos en obra, por ese orden.

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Primera sede de Prointer, en Elche.

La crisis inmobiliaria de los años 90, el nacimiento de Prointer

Con un contexto que no animaba al emprendimiento, en plena crisis inmobiliaria de los años 90, con 29 años, Aledo decidió fundar Prointer, Proyectos e Instalaciones Térmicas. “La curiosidad por cómo funcionan las cosas y una cultura familiar basada en el esfuerzo y el emprendimiento fueron los motores de esta decisión”, recuerda. Entonces, corría el año 1993 y fue en pleno centro de Elche donde Simón Aledo comenzó con un pequeño equipo. Y de ahí, para arriba.

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El primer equipo de Prointer.

Los inicios nunca suelen ser fáciles, pero con un contexto económico desfavorable y “una época en la que el aire acondicionado aún era considerado un artículo de lujo“, las papeletas para el éxito eran muy pocas. “Fueron duros, muy duros, los inicios, con obras paralizadas y muchas empresas constructoras en suspensión de pagos”. Pero en aquel momento, “empezamos con mucha ilusión, también incertidumbre, pero había una convicción compartida: si todos dábamos lo mejor, las cosas saldrían bien”. Esa resiliencia sigue siendo, más de treinta años después, su seña de identidad.

La primera gran obra que realizaron desde Prointer fue el Teatro Auditorio de Cuenca, donde la propuesta de la empresa instaladora fue impulsar el aire por el suelo en lugar de por el techo, como ya ocurría en la Ópera de Sídney. “Nos escucharon y fue un hito”, menciona con orgullo. En 2007, se trasladaron al Parque Empresarial de Torrellano, a unas instalaciones propias diseñadas para las necesidades de la compañía, lo que les ha permitido continuar con su expansión.

Las transformaciones del sector

En las más de tres décadas que Simón Aledo lleva en el sector de la climatización y las instalaciones, los cambios han sido significativos. “El sector ha madurado notablemente, aunque aún no alcanza el nivel de estandarización del sector eléctrico”. Esa maduración pasa por las transformaciones normativas, técnicas, tecnológicas y laborales, a juicio del fundador de Prointer. “Del vacío normativo hasta 1980 pasamos a múltiples versiones del RITE a partir de 1998″, rememora.

Asimismo, la llegada de la electrónica comenzó “a finales de los 90 con la tecnología inverter y los sistemas VRF avanzando de forma imparable y conquistando el mercado con una sencillez, eficacia y fiabilidad desconocidas hasta la fecha”. “Fue el principio de la industrialización de las instalaciones“, aclara Aledo. “Se acabó poner un palillo en el contador y arrancar la máquina”.

De hecho, este paso ha provocado, en palabras de Simón Aledo, “que todo sea más sencillo para que el instalador no necesite ser un experto. Eso sí, menos flexible y más en manos de los fabricantes”. El siguiente cambio notable en el sector ha sido la llegada del IoT y la IA, que han transformado “por completo” las máquinas y los componentes. “Hoy, los técnicos deben manejar instrumentación avanzada y nuevas herramientas y los clientes son mucho más exigentes: quieren buena atención, puntualidad, limpieza y una experiencia completa, no solo que la máquina funcione”.

Y todo ello se debe a que los usuarios también han evolucionado en estos años. “Ya no es su primera vez con una instalación HVAC, tienen vivencias propias y saben lo que quieren”.

Prointer.
Varios proyectos realizados por Prointer.

La falta de mano de obra y la formación

El reto común en el sector de las instalaciones es la falta de relevo generacional. Los motivos que han llevado a una situación que tardará tiempo en revertirse son múltiples. Aledo destaca, entre todos, la estigmatización de la Formación Profesional. “Necesitamos una formación conectada con la realidad empresarial”, exige el profesional. Para ello, pide que se apueste por la FP Dual, campañas para atraer jóvenes y mujeres, agilizar la incorporación de talento extranjero y crear alianzas público-privadas. “También, dignificar la profesión del instalador, mejorar condiciones laborales y fomentar el aprendizaje práctico”.

Pone de ejemplo a los países anglosajones, donde el tránsito de FP a universidad es “natural”. Por ello, Simón Aledo da ejemplo desde su compañía, con la convivencia de profesionales de FP y universitarios, además de aportar “por una plantilla intergeneracional que enriquece al equipo y asegura la transferencia de conocimiento”. Para todos ellos, cuentan con un plan de formación continua, apoyándose en asociaciones como Fempa o Atecyr y en la Universidad Miguel Hernández. “Siempre hemos apostado por la formación, colaborando con proyectos de investigación y ofreciendo prácticas a estudiantes”.

Altísima demanda, estabilidad y oportunidades: las ventajas del instalador

Para Simón Aledo la “altísima demanda, la estabilidad y las oportunidades reales de empleo” son clave para entender por qué deberían incorporarse los jóvenes a la instalación. En esta línea, y precisamente por la falta de profesionales en el sector, “los salarios son competitivos y existe una clara proyección profesional: se puede progresar a puestos de responsabilidad o emprender”. Para Aledo, es “un sector apasionante”, el que le hizo dar un giro de 180 grados a su vida, y vive “grandes cambios tecnológicos y reglamentarios”.

“Cambio climático, sostenibilidad, energías renovables, eficiencia energética, economía circular, descarbonización… son temas clave que le preocupan a la mayoría de la población y el sector HVAC está en el centro de esta ecuación jugando un papel fundamental en este reto“.

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Imagen reciente de la plantilla de Prointer.
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