David Rodríguez, gerente de Novofutur Servicios Integrales, refleja el recorrido de toda una generación de instaladores que aprendió en la obra y ha sabido reinventarse con el paso del tiempo.
David Rodríguez, gerente de Novofutur Servicios Integrales (Madrid), cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector y representa el perfil de instalador que ha crecido desde la obra, ha evolucionado al ritmo del mercado y ha apostado por la formación continua como clave para mantenerse competitivo.
Ubicada en Leganés, la empresa cuenta actualmente con un equipo de doce profesionales y desarrolla su actividad en el ámbito de la fontanería, calefacción y energías renovables.
La trayectoria de David en el sector comienza lejos de la formación académica tradicional. “No me gustaba estudiar y el BUP no me llamaba nada”, recuerda. Con apenas 17 años, decidió iniciarse en el oficio de la mano de un familiar, como era habitual en aquella época, explica.
A partir de ahí, su aprendizaje fue completamente práctico, consolidando su experiencia con los años hasta obtener el carnet de instalador de fontanería a finales de los 90.
“Entré como aprendiz y me formé directamente en la obra, sin academias”.
David Rodríguez, gerente de Novofutur Servicios Integrales.
De aprendiz a empresario
Tras más de una década trabajando por cuenta ajena, David fue creciendo dentro de la empresa hasta alcanzar el puesto de jefe de equipo. En 2005 dio el salto al emprendimiento junto a un socio, aunque poco después decidió continuar en solitario.
“Monté mi propia empresa y empecé desde cero, como casi todos”.
David Rodríguez, gerente de Novofutur Servicios Integrales.
Desde entonces, su actividad ha evolucionado desde la fontanería y la calefacción tradicional hacia soluciones más avanzadas como aerotermia, geotermia o suelo radiante.

Adaptarse o quedarse atrás
La evolución de su empresa ha ido de la mano del propio desarrollo del sector.
“Antes éramos solo fontaneros. Cuando llegaron las renovables, tuvimos que formarnos”.
David Rodríguez, gerente de Novofutur Servicios Integrales.
David apostó por la especialización, obteniendo el RITE y formándose de manera continua con fabricantes. Una estrategia que sigue vigente hoy en día. Rodríguez explica que, si los instaladores no se adaptan a lo que pide el mercado, “se quedan atrás“.
Un equipo entre generaciones
Actualmente, la empresa cuenta con una plantilla de doce personas en la que conviven perfiles muy distintos. Por un lado, profesionales veteranos con décadas de experiencia; por otro, jóvenes en proceso de formación que se incorporan a través de programas con entidades como Agremia. Estos programas combinan formación teórica y práctica en obra, permitiendo a los nuevos perfiles adquirir experiencia real desde el inicio.

La falta de relevo generacional
Para Rodríguez, uno de los grandes desafíos actuales del sector pasa por la falta de mano de obra cualificada. Desde su experiencia, advierte de una situación preocupante en la que la generación de profesionales con mayor recorrido se acerca al final de su etapa laboral sin que exista un relevo suficiente que garantice la continuidad del oficio.
En su análisis, el problema no se limita a la escasez de perfiles, sino que también responde a una falta de interés por parte de los jóvenes. Aunque reconoce que la incorporación de nuevas tecnologías empieza a despertar cierta curiosidad, considera que los oficios tradicionales siguen sin resultar lo suficientemente atractivos. A ello se suma, además, una cuestión clave como es la remuneración, que, en su opinión, debería mejorar para incentivar la entrada de nuevos profesionales.
Frente a esta realidad, destaca el compromiso de trabajadores extranjeros, que a menudo muestran una mayor disposición hacia el trabajo y el aprendizaje del oficio, lo que evidencia un contraste significativo dentro del mercado laboral actual.

Un oficio con futuro
A pesar de las dificultades, David mantiene una visión optimista sobre el futuro del sector, al que considera lleno de oportunidades para quienes deciden dedicarse a un oficio. Desde su experiencia, subraya que se trata de una profesión con una alta estabilidad laboral, en la que el trabajo no suele faltar a quienes cuentan con formación y compromiso.
Consciente del reto generacional al que se enfrenta el sector, también defiende la formación como un pilar esencial para asegurar su continuidad. Desde su experiencia, considera que no basta con esperar la llegada de nuevos profesionales, sino que es necesario implicarse activamente en su desarrollo.
A pesar de los cambios, sostiene que la esencia del oficio permanece intacta. Desde su perspectiva, quienes deciden incorporarse y descubren el valor del trabajo bien hecho encuentran en este sector una trayectoria sólida y duradera.











