En la práctica, afectan de forma directa a instalaciones de climatización de alta eficiencia, bombas de calor, sistemas renovables para calefacción y ACS, así como a actuaciones integrales de rehabilitación energética.
La prórroga de las deducciones fiscales vinculadas a la mejora de la eficiencia energética de los edificios, incluida en el último Real Decreto-ley aprobado por el Gobierno, vuelve a situar a la climatización eficiente, las energías renovables y la rehabilitación energética en el centro de la actividad del sector.
Aunque la norma se encuentra pendiente de convalidación por el Congreso de los Diputados, el texto mantiene un marco de incentivos que el mercado ya conoce y que, de validarse, seguirá siendo un motor clave para la renovación de instalaciones en 2026.
Estas deducciones, aplicables en el IRPF, están dirigidas a propietarios de viviendas habituales o arrendadas que acometan actuaciones capaces de reducir la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria no renovable.
En la práctica, afectan de forma directa a instalaciones de climatización de alta eficiencia, bombas de calor, sistemas renovables para calefacción y ACS, así como a actuaciones integrales de rehabilitación energética.
Cómo se solicitan y quién puede beneficiarse
A diferencia de otras ayudas directas, las deducciones no se solicitan en el momento de ejecutar la obra, sino que se aplican posteriormente en la declaración de la renta del contribuyente. Para ello, es imprescindible disponer de un certificado de eficiencia energética previo y posterior a la actuación, que acredite la mejora alcanzada. Además, deben conservarse facturas, justificantes de pago y la documentación técnica de la instalación.
El ahorro fiscal depende del tipo de actuación y del nivel de mejora energética obtenido. En términos medios, estas deducciones pueden suponer varios miles de euros de ahorro para el usuario final, reduciendo de forma significativa el coste efectivo de la instalación.
El instalador, clave en el proceso
Aunque la deducción la aplica el contribuyente, el papel del instalador es determinante para que el incentivo llegue a buen puerto. Es el profesional quien debe asesorar al cliente desde el inicio sobre la viabilidad de la deducción, garantizar que la solución propuesta cumple los requisitos técnicos exigidos por la norma y coordinarse con los técnicos certificadores energéticos.
El instalador no realiza el trámite fiscal, pero sí debe asegurar que la actuación esté correctamente ejecutada, documentada y alineada con los umbrales de ahorro exigidos. De hecho, desde el sector se constata que muchas decisiones de inversión se activan precisamente cuando el profesional es capaz de explicar con claridad el impacto económico final de la deducción.
La valoración de Agremia
Desde Agremia se valora positivamente la prórroga de estas deducciones fiscales, al considerar que aportan continuidad y seguridad a un marco de incentivos que el sector ya ha demostrado saber utilizar.
Según explican des de la asociación, se trata de medidas “que el sector conoce bien, al haber estado vigentes en ejercicios anteriores, y que siguen actuando como un potente incentivo económico para la renovación de instalaciones”.
Como parte de este apoyo, la asociación ha desarrollado, dentro de su plataforma Ahorra con CAES, un informe personalizado de deducciones fiscales que permite a las empresas asociadas identificar qué deducciones puede aplicar cada cliente en función del tipo de actuación y de la mejora energética obtenida.
Desde la asociación se espera que, incluso tratándose de una prórroga, las deducciones sigan impulsando la actividad del sector, especialmente en actuaciones vinculadas a energías renovables y sistemas de alta eficiencia. Este contexto refuerza la demanda de instaladores cualificados, técnicos especializados y certificados de eficiencia energética, imprescindibles para que el cliente pueda acceder al incentivo fiscal.
A la espera de la respuesta del Congreso
El Real Decreto-ley deberá ser convalidado por el Congreso de los Diputados en las próximas semanas. De no producirse dicha convalidación, las deducciones fiscales dejarían de estar vigentes.
No obstante, desde el sector se confía en que la norma salga adelante, dado su papel clave para mantener el ritmo de rehabilitación energética, reducir el consumo energético de los edificios y avanzar en los objetivos de descarbonización.
Para el sector de la climatización y el confort, estas deducciones no solo suponen un incentivo fiscal, sino una herramienta estratégica para acelerar la modernización del parque edificatorio.













