Miguel Ángel Mascarell llegó al sector casi por inercia familiar, pero acabó construyendo una trayectoria marcada por la formación continua, la docencia y el compromiso con el oficio. Instalador, empresario y formador, su historia refleja la evolución de una profesión que sigue teniendo presente y futuro.
La historia profesional de Miguel Ángel Mascarell no comienza con una decisión vocacional meditada ni con un plan de carrera definido. Comienza, como tantas otras en el sector, por inercia familiar y oportunidad laboral. Un primer contacto casi natural con la construcción que, con el paso del tiempo, se transformaría en una trayectoria marcada por el profundo compromiso con el oficio de instalador.
“Empecé porque tenía familia en la construcción. Me llamaban para que me fuera con ellos, había mucho trabajo y fue ese llamamiento familiar el que me metió en el sector”, recuerda. Lo que empezó como una forma de ganarse la vida pronto se convirtió en algo más. “En cuanto vi que me gustaba, empecé a formarme en serio”.
Aprender del oficio y de los fabricantes
Desde sus primeros pasos, Miguel Ángel tuvo claro que el conocimiento sería su principal herramienta. Comenzó especializándose en electricidad y redes de datos, justo en un momento en el que las oficinas empezaban a incorporar de forma masiva este tipo de infraestructuras. Poco después llegó la climatización. “Hace unos treinta años empezaban a implantarse los sistemas de aire acondicionado y vi claro que ese iba a ser un campo clave”.
Su formación no siguió un único camino reglado, sino que se construyó de forma progresiva y muy pegada a la realidad del sector. Jornadas técnicas, presentaciones de producto, ferias profesionales —“lugares de referencia para aprender y despejar dudas”— y, sobre todo, formación directa de los fabricantes. A ello se sumaron ciclos formativos cursados por libre, carnés profesionales y especializaciones en instalaciones de frío y calor, electricidad, gas, frío industrial e instalaciones mecánicas.
“Hace unos treinta años empezaban a implantarse los sistemas de aire acondicionado y vi claro que ese iba a ser un campo clave”.
Miguel Ángel Mascarell, instalador
Miguel Ángel llegó incluso a iniciar Ingeniería Técnica Industrial, aunque decidió no finalizarla. “Ya estaba trabajando y me requería demasiado tiempo. Entendí que no me hacía falta porque quería seguir siendo instalador”. Una decisión coherente con una filosofía que ha marcado toda su carrera: crecer sin alejarse del oficio.
A lo largo de los años, completó también formaciones universitarias de especialización en fotovoltaica y electricidad, y mantiene una máxima que aplica todavía hoy: “Siempre que puedo intento completar o repetir cursos para refrescar conocimientos”.
Instalador y docente, a la vez
Esa inquietud por aprender acabó derivando, de forma natural, en la docencia. Hoy, Miguel Ángel compagina su actividad como instalador y empresario con su labor como formador de profesionales. “Soy profesor de todos estos oficios. Formo a cientos de personas, tanto de manera presencial como online”.
Imparte cursos para la obtención de carnés profesionales, especialización técnica y reciclaje, y mantiene un contacto constante con empresas de todos los tamaños. “Todas las semanas me llama algún empresario, autónomo o empresa mediana o grande preguntando si conozco a alguien disponible para trabajar”, explica. La demanda es clara y constante. “El requisito casi siempre es el mismo: alguien trabajador, al que le guste el oficio. El resto se aprende”.
“Soy profesor de todos estos oficios. Formo a cientos de personas, tanto de manera presencial como online”.
Miguel Ángel Mascarell, instalador
Una trayectoria empresarial marcada por la adaptación
La historia empresarial de Miguel Ángel no es lineal, sino el reflejo de un sector sujeto a ciclos económicos y cambios profundos. En distintas etapas ha puesto en marcha diferentes empresas de instalaciones, adaptándose a cada momento. “Tenía una empresa, pero con la crisis de principios de los 2000 la cerré y me pasé al mantenimiento”.
Durante ese periodo trabajó también en una multinacional durante tres años y combinó la actividad como autónomo con la formación técnica. “Por las mañanas era instalador y por las tardes daba clases a otros instaladores”. Una fórmula que le permitió mantenerse activo en el mercado y seguir ampliando su red profesional.
Hace apenas seis meses, Miguel Ángel ha dado un nuevo paso creando una nueva empresa de instalaciones, apoyada en la experiencia acumulada y en una estructura más flexible. Actualmente cuenta con un equipo de tres personas, con previsión de incorporar dos más a corto plazo. “Empecé con las instalaciones y poco a poco he ido metiendo electricistas. Estamos haciendo trabajos de climatización, aerotermia, instalaciones eléctricas y colaboramos con grandes superficies como Bauhaus”.
La empresa, aún sin nombre comercial definitivo —opera bajo el concepto “Instalo y reparo”—, tiene vocación de crecimiento. “La idea es ir ampliando y abarcar todas las instalaciones”. El siguiente paso será el cambio de formato jurídico a sociedad limitada.
Emprender de nuevo no le generó vértigo. “La comunidad es un sector que conozco. Ya lo había vivido, sé cómo funciona, tengo clientela y una bolsa de posibles clientes”. Aun así, reconoce la incertidumbre inherente al día a día. “Siempre está la duda de sobrevivir cada mes”.
“Por las mañanas era instalador y por las tardes daba clases a otros instaladores”.
Miguel Ángel Mascarell, instalador
Personas, relevo generacional y futuro del oficio
Desde su doble perspectiva de empresario y formador, Miguel Ángel tiene una visión muy clara sobre el relevo generacional. “No hay un perfil exacto. Lo que buscan las empresas es gente con ganas de trabajar y a la que le guste el oficio”.
En su equipo conviven perfiles muy distintos. “Tengo gente de veintipico años y gente cerca de la jubilación. La edad no me importa, me importa que encajen en la metodología y la forma de trabajar”. Una combinación que, a su juicio, es clave para transmitir conocimiento y garantizar la continuidad del sector.
A quienes se plantean incorporarse al mundo de las instalaciones, Miguel Ángel les lanza un mensaje directo y poco habitual en otros ámbitos laborales: es un oficio con recorrido. “Puedes ascender y mejorar tus condiciones si eres productivo. Aquí lo que haces tiene valor todo el tiempo, estás facturando. Si eres más efectivo, tienes más posibilidades de mejorar”.
La especialización, añade, marca la diferencia. “Puedes dedicarte a cosas clásicas o a algo más moderno y tecnológico. Si tienes habilidad, la puedes monetizar. Eso no pasa en todos los trabajos”.
“Puedes ascender y mejorar tus condiciones si eres productivo. Aquí lo que haces tiene valor todo el tiempo, estás facturando. Si eres más efectivo, tienes más posibilidades de mejorar”.
Miguel Ángel Mascarell, instalador
Coworking industrial: compartir espacio, sumar oficio
Entre sus proyectos más singulares está la creación de un espacio de coworking industrial para instaladores. Miguel Ángel ha alquilado una nave industrial y ha habilitado boxes para pequeños autónomos del sector. “Es una forma de que un profesional pueda trabajar en una nave industrial sin asumir solo todo el coste”.
Una iniciativa que refleja, una vez más, su visión colaborativa del oficio y su apuesta por dignificar y profesionalizar una profesión que, como él mismo demuestra, exige conocimiento, formación continua y una enorme capacidad de adaptación.












