FEGiCAT sitúa la capacidad real de ejecución en el centro de las prioridades del sector instalador para 2026 y reclama un pacto.
La Federación de Gremios de Instaladores de Cataluña (FEGiCAT) advierte de que los objetivos climáticos solo serán alcanzables con un sector instalador profesionalizado y con relevo generacional, y propone un “pacto por las instalaciones” que involucre a administraciones, empresas y centros de formación.
FEGiCAT ha fijado las prioridades del sector instalador para 2026 con la capacidad real de ejecución como condición indispensable para avanzar en la transición energética, la descarbonización y la modernización de servicios como la climatización, la energía y el agua.
“El reto ya no es planificar, sino ejecutar”, afirma Èric Martí, presidente de FEGiCAT, quien reclama menos burocracia, un marco normativo estable y una formación alineada con las necesidades reales del mercado.
El talento joven, una de las prioridades clave
Entre las prioridades para 2026 destaca un plan de choque de talento, orientado a la captación de jóvenes y mujeres, el impulso de la FP Dual y la adaptación de la oferta formativa. La falta de profesionales cualificados es ya uno de los principales frenos al despliegue de soluciones para el sector.
FEGiCAT sitúa también la seguridad, el mantenimiento y la calidad como ejes de la transición energética, reclamando la renovación de instalaciones obsoletas y medidas contra el intrusismo. En paralelo, defiende acelerar la rehabilitación energética en vivienda y terciario, con actuaciones que reduzcan consumo, mejoren el confort y cuenten con ayudas estables y trámites simplificados.
En el plano técnico, la federación apuesta por una electrificación y descarbonización con criterio, basada en sistemas eficientes de climatización y gestión energética correctamente dimensionados, así como por una gestión más eficiente del agua, con reducción de fugas y digitalización del control.
El papel de la administración
FEGiCAT reclama una “administración más ágil y homogénea” en todo el territorio, con menor carga burocrática, y una contratación pública que priorice la calidad, la solvencia técnica y la capacidad de mantenimiento frente al precio. “La transición energética se ganará o se perderá en la capacidad de ejecución”, subraya Raúl Rodríguez, director general de la federación.














