Según las estimaciones de AEFYT, la demanda de gases refrigerantes se ha incrementado un 30 % durante los últimos dos meses en comparación con años anteriores.
El 1 de enero de 2026 supone una nueva fecha clave en la escalada de restricciones que se contemplan en la normativa F-Gas. A partir de esta fecha, los importadores y productores de gases fluorados deberán abonar una cuota de 3 euros por tonelada equivalente de C02, lo que afecta especialmente a fabricantes y a algunos distribuidores.
El mecanismo para satisfacer esta cuota se ha estructurado a través del portal F-Gas, desde donde los importadores y productores han recibido una notificación del importe total adeudado por su asignación de cuota máxima calculada para 2026, y la fecha límite para completar el primer pago, que deberá abonarse durante el otoño de este año.
Además, como medida adicional, y hasta el 31 de diciembre de 2027, la Comisión Europea redistribuirá gratuitamente las cuotas por las que no se haya efectuado un pago en el plazo establecido solo a aquellos productores e importadores que hayan abonado el importe total correspondiente a su asignación de cuota máxima calculada.
La demanda de refrigerantes, disparada
Esta medida, que forma parte de la estrategia europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya está generando movimientos significativos en el mercado. Y es que, según las estimaciones de AEFYT, la demanda de gases refrigerantes se ha incrementado un 30 % durante los últimos dos meses en comparación con años anteriores.
Un comportamiento que “responde a una estrategia de acopio por parte de grandes superficies, distribuidores e instaladores, que buscan anticiparse al impacto económico de la nueva cuota”, tal y como asegura Susana Rodríguez, presidenta de AEFYT.
Actualmente, los gases más solicitados por los profesionales habilitados son el R-449A y el R-448A (que se utilizan principalmente en refrigeración comercial e industrial), el R-410A (que predomina en sistemas de climatización), y el R-134a (empleado tanto en climatización como en automoción). De hecho, según datos de AEFYT, estos cuatro refrigerantes representan aproximadamente el 80 % del volumen total de ventas en el mercado español.
El aumento del mercado ilegal
Desde AEFYT reconocen que la entrada en vigor de esta nueva obligación tendrá “efectos mixtos“. Entre los negativos, destacan el “posible aumento del mercado ilegal de gases refrigerantes, agravando una situación que ya existe desde la introducción del impuesto sobre gases en 2014″. Y es que, tal y como advierte Rodríguez, “las reducciones de cuota impuestas por la F-Gas podrían limitar el suministro legal, favoreciendo canales no regulados si no se refuerza la vigilancia por parte de las autoridades”.
No obstante, también son conscientes de que la medida “podría acelerar la transición hacia refrigerantes con bajo Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA), que estarán menos afectados por la nueva cuota”.
Por eso, han solicitado a las autoridades “la implementación de medidas eficaces que garanticen la trazabilidad y legalidad de los productos, protegiendo así tanto al medio ambiente como a los operadores que cumplen con la normativa”, tal y como expone la propia Rodríguez.
Ajustes administrativos y de planificación
Por su parte, desde AFEC reconocen que la aplicación de cualquier nueva medida en el marco del reglamento europeo o de normativa nacional sobre gases fluorados “puede implicar ajustes administrativos y de planificación por parte de los fabricantes y demás agentes”.
“Los fabricantes llevan décadas adaptándose con éxito a los distintos cambios normativos que han afectado al uso de refrigerantes. Son los primeros eslabones de la cadena de suministro y, por tanto, los más implicados en garantizar el cumplimiento normativo y la correcta trazabilidad de los productos”, explica Marta San Román, directora de AFEC.
Sin inquietud en la distribución
Esta medida también afecta a aquellos distribuidores que tengan el rango de importadores o productores, que “no son muchos“, tal y como confiesa Esther Estévez, secretaria general de AMASCAL.
Desde la asociación no han percibido ninguna inquietud sobre el tema, al menos hasta el momento. “Existe bastante calma en la distribución porque los importadores y productores ya han pagado la cuota del año 2026“.
Lo que sí están observando es “la incorporación de equipos que funcionan con otro tipo de refrigerantes, y en paralelo, la sustitución de la comercialización de estos nuevos equipos por los que sufrirán su paulatina reducción. Eso sí, no hemos advertido una acumulación de pedidos en este sentido y no es previsible que sea así”, concluyen.












